El apego en los niños

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En la relación con nuestros hijos, especialmente cuando estos son pequeños, uno de los puntos críticos que tenemos que valorar para un correcto desarrollo y posterior relación con los padres es el apego. Bowlby  en 1954, tras una larga serie de investigaciones en un informe sobre sus conclusiones recomienda a la OMS “es esencial para la salud mental que el bebé y el niño pequeño tengan una relación cálida y continua con la madre en la que los dos encuentren alegría y satisfacción”.

Las teorías de Bowlby y otros muchos investigadores que le siguieron han demostrado a lo largo de estos años la gran importancia que junto al ambiente tienen los “cuidados” recibidos en la primera etapa de la vida, ya que van a influir en el desarrollo del niño, y en su futuro personal. De ahí el gran interés que en la actualidad se le da a la relación que tienen los niños en sus primera épocas con las personas que le cuidan.

Estas relaciones de apego, son los vínculos afectivos que el niño establece con sus padres o con las personas que los cuidan.

La teoría del apego la desarrolló Bowlby con el objeto de explicar porqué los niños son personas emocionalmente apegadas a sus cuidadores (madre, padre, abuelos) así como las consecuencias que conllevaba la separación . 

Bowlby definió el apego “como la forma de comportamiento que hace que una persona logre o conserve proximidad con relación a otra persona diferenciada y preferida.

Durante esta etapa de la infancia hay un desarrollo que tiene unos principios básicos:

  • Se busca la protección, ocurre tanto en los animales como en los humanos hay un instinto de protección y los niños lo buscan en sus padres.
  • Esta protección tiene un papel de supervivencia.
  • Figura de apego generalmente se decantan por la madre.
  • El apego también puede ser buscado por las necesidades fisiológicas (hambre, sed..)
  • El apego contribuye  al equilibrio entre las conductas exploratorias y las de proximidad.

Para Girón cuando existe una relación de apego saludable, y están cubiertas las necesidades físicas y psíquicas del niño, éste desarrolla su seguridad.

Durante los primeros años de vida tiene lugar un desarrollo cerebral único por su magnitud. Este proceso es muy sensible a las condiciones ambientales y sobre todo a la relación existente entre el niño y las figuras de apego.

Las relaciones de apego estresantes o traumáticas dañan el desarrollo mental óptimo, mientras que el apego seguro lo favorecen ( Schore, 2001).

Así pues los modelos o patrones de apego se desarrollan en las primeras etapas de la infancia y están relacionadas con la historia de las interacciones entre el bebé y sus cuidadores, en cuanto a que se satisfaga o no sus requerimientos de acogida, protección frente al temor, dolor, cansancio.

Los lazos formados en esa etapa pueden persistir en forma de modelos en el mundo del adulto que se convertirá en el futuro. Son los llamados modelos operativos internos que son enriquecidos, reinterpretados y remodelados a lo largo de la vida de cada persona.

 

 

CARACTERISTICAS DEL APEGO

 

El apego según R. L. Gregory implica una serie de características:

  • Es específico. Este vínculo no abarca a todo el mundo, está dirigido a una o muy pocas personas en particular, no a la generalidad.
  • Duración. Es un vínculo que perdura en el tiempo, no es pasajero.
  • Implica aprendizaje. Se aprende a diferenciar entre lo cercano y familiar y lo ajeno y extraño.
  • Ontogenia. En general el vínculo de apego se inició durante los primeros meses de vida.
  • Muchas de las emociones más intensas surgen en las relaciones de apego, luego hay una implicación emocional.
  • Implica sobrevivencia, luego es biológico.
  • Supone organización. A partir del primer año de vida se desarrollan sistemas de conducta cada vez más complejos .

Cuando la relación con la figura de apego perdura en el tiempo se le llama vínculo de apego, frente a las conductas de apego donde la activación del vínculo es inmediato.

 

FASES DEL DESARROLLO DEL APEGO

 

·         Fase previa

Abarca desde que el niño nace hasta los dos meses aproximadamente.

Las conductas del bebé son innatos, buscan la supervivencia y señales indiferenciadas a las personas de su entorno.

·         Fase de establecimiento del apego

Comprende desde los dos a los siete meses de vida.

El bebé muestra conductas buscando la proximidad física del cuidador. Sonríe de forma selectiva dirigida a objetos  y personas de apego.

·         Fase de apego definido

Comprende desde los 7 meses a los 3 años.

En esta etapa establece una relación de apego selectiva, la figura principal de su vínculo de apego ya no se sustituye por otra. De hecho es típico el estrés que sufre el niño cuando por circunstancias es separado de esa figura de apego. Existe pues un vínculo con una persona específica y ya tiene establecidas unas pautas para llamar la atención de esa figura ( llora, grita, …) así como camina para acercarse a lo que quiere tener a su lado.

·         Fase de apego meta corregida

Abarca los tres y cuatro años.

Empieza a imitar y de hecho adopta el punto de vista de la madre ( figura de apego) e intenta controlar de forma sutil esa conducta.

 

Ainsworth y Bell (1970)  diseñaron la Situación del Extraño para observar el equilibrio entre las conductas de apego y la exploración, bajo condiciones de estrés elevado.

Como resultado de este experimento Aisworth y Bell realizaron una clasificación del apego:

·         Apego seguro

Este tipo de vínculo es debido a la sensibilidad de la madre ( o cuidador), que responde de forma adecuada a las señales que le envía el niño, estableciendo unos lazos emocionales entre ambos.

Los niños captan que sus cuidadores van a estar disponibles, que van a responder a sus necesidades y que les ayudarán a enfrentarse a los obstáculos.

Cuando son adultos se muestran más estables emocionalmente, se sienten seguros, suelen ser positivos, y se integran con facilidad en la sociedad. Sus recuerdos suelen ser positivos y tienen tendencia a confiar más en los demás.

·         Apego ansioso-evitante

Son frecuentes las conductas tanto de retraimiento como de apego ya que ambas buscan la protección. Cuando ambas conductas son activadas al mismo tiempo no siempre son compatibles.

Este tipo de apego inseguro-evitante se asocia a fallos en los lazos que unen al niño con su madre o figura de apego, incluso se relaciona con madres que maltratan de un modo u otro a sus hijos. A veces son madres sobreestimulantes o intrusivas.

Suelen presentar carencias nutricionales y/o emocionales. No suelen tener unos recuerdos positivos,  y si de adultos son evitativos se convierten en personas recelosas.

Con el paso del tiempo se convierten en personas rígidas, son propensas el enfado.

Algunos niños que han mostrado conductas de ansiedad terminan poniendo una pantalla de “desapego”, sin que aparente interés por los que le rodean .

·         Apego ansioso-ambivalente

Buscan la proximidad de la figura de apego y al mismo tiempo rechazan ser tranquilizados o consolados por ella, mostrando agresión hacia la madre. Responden a la separación con intensa angustia y mezclan muestras de apego con otras de enojo. Son adultos que necesitan su “intimidad”, y muestras inseguridad frente a otras personas.

 

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