El miedo

El miedo

El sentimiento de miedo

Entre otras muchas cosas Montaigne decía: “La cosa de la que tengo más miedo es el miedo; porque supera en poder a todo lo demás”. Y es que aunque pueda parecer lo contrario, el sentimiento de miedo es uno de los más comunes en las actuales sociedades. Obviamente las causas del miedo son diferentes a las de hace unos siglos, pero todos en algún momento hemos sentido miedo a lo largo de nuestra vida, incluso en el día a día podemos llegar a sentirlo.

Empecemos definiendo el miedo. Desde un punto de vista más psicológico el miedo se define como la perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario, o un recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.

Es decir, el miedo es una “alarma” que hace que nos detengamos ante un peligro, y visto en este sentido lo vemos como una protección ante las amenazas. Luego desde este punto de vista sería positivo para nosotros. Pero también podemos sentir miedo sin causa objetiva y ahí surge el problema.

Cuando alguien siente miedo ya  no actúa libremente, porque el miedo atenaza, inmoviliza a la persona que lo padece, sus respuestas y acciones no son las mismas que si actuara sin miedo.

Si esto ocurre se convierte en algo negativo en nuestras vidas. El miedo si no se vence al principio se convierte en un círculo vicioso y termina acrecentándose y haciéndose crónico sin que nos demos cuenta.

No hay motivos para sentir ese tipo de miedo (negativo, nocivo, tóxico.)¿Cuántos niños han tenido miedo a la oscuridad y al “hombre del saco”, o al “lobo de los cuentos” y ahora de adultos observaron que esos miedos eran infundados, que no tenían razón de ser?

Lo importante aquí, ante una situación de miedo es no seguir alimentándolo, lo que tenemos que hacer es pararnos a pensar y buscar cuál es el origen de ese miedo que nos invade y está destruyéndonos ya que nuestras acciones, nuestras conductas están mediatizadas por él.

Cuando descubrimos su origen, podremos ponernos a trabajar con esos sentimientos de temor que tanto daño están haciendo en nuestras vidas.

Pero, ¿Cómo surge? ¿Cómo se crea el miedo?  Pasa por varias fases:

  • Fase de imaginación. Es nuestra mente, la idea que nosotros mismos forjamos la que genera el miedo. En realidad estamos anticipando acontecimientos que posiblemente no van a ocurrir u ocurrirán de distinta manera a la que pensábamos. Sin darnos cuenta soltamos nuestra imaginación, la dejamos volar y pensamos e imaginamos que ocurrirá lo peor. Es ahí donde nace el miedo, y entramos en su juego.
  • Miedo propiamente dicho. El miedo ya ha calado en nosotros, ya empezó a crecer. En esta etapa ya no solo nos planteamos el miedo que sentimos, sino que también puede aparecer la vergüenza, incluso el sentir que podamos hacer el ridículo ante los demás.

La realidad ya se observa de forma más negativa y se comienza a distorsionar. Sentimos tal miedo que nos consideramos torpes (llegamos a estar convencidos de ello), y comienzan a aparecer los síntomas físicos del miedo ( taquicardia, manos sudorosas…) Y con este panorama “ocurre” lo que habíamos pensado. O sea no vencemos el miedo, y él nos puede.

  • La tercera fase es la de Paraliza- Acelera. Si paraliza porque cuando nos enfrentamos al hecho que nos causa temor, no actuamos, quedamos quietos, sin reaccionar. O bien todo lo contrario, nos conduce hacia la posición contraria a la que deseábamos ir.

De este modo, cuando nos enfrentamos a hechos similares a los que tenemos miedo, viene a nuestra mente “aquella primera vez”. Cuando tengo que dar una charla en público mi mente “viajará” a aquel examen oral que me dejo paralizado.

En nosotros está romper este círculo destructor que es el miedo, intentar pensar como una persona libre de temores, libre de las cargas negativas del pasado.

Cuando se siente miedo la realidad no se observa con objetividad, la estamos interpretando y en consecuencia actuando  en función de ese miedo que nos invade. Recuerda que todo lo que no fluye en la vida, son resistencias que uno internamente está generando y provocando, casi siempre de manera inconsciente.

En conclusión, en la mayoría de las ocasiones el miedo viene como consecuencia de una interpretación subjetiva de la realidad que sin darnos cuenta poco a poco vamos alimentando. Existe un texto muy aclarativo al respecto escrito por el novelista francés Apollinaire.

“Les dijo:

– Acercaros al precipicio.

Y contestaron:

– No que nos estrellamos.

Volvió a insistir:

– Acercaros al precipicio.

Y volvieron a contestar:

– No que nos estrellamos.

Ellos se acercaron al precipicio, él los empujó y volaron.”

 

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