El mundo no es exactamente una mierda

Hoy, y dado que estamos convencidos de que este mundo no es exactamente una mierda, nos gustaría invitaros a estar en él  de una manera un poco más consciente. Nos gustaría que hagamos una apuesta por una forma de vida en la que cada uno de nosotros no sea ajeno a las necesidades de los otros, así como de de nuestras  propias posibilidades de contribuir en su resolución.

Cierto es que no todos tenemos la capacidad impactar sobre el contexto que nos rodea de la misma forma. Nuestra diversidad nos desafía a revisar cómo, en la medida de nuestras posibilidades, podemos tomar decisiones que no sólo contribuyan a nuestra satisfacción, sino también al bienestar común. Y es que de un modo u otro, todos podemos producir cambios en nuestro entorno.

No olvidemos que nuestras actuaciones tienen incidencias sobre otros, no sólo en forma directa sino también indirecta. Una forma de actuar comprometida y responsable con la felicidad de otros es contagioso y genera, a la larga, nuevas iniciativas que contribuyen a construir mejores sociedades.

Pero claro, para actuar e impactar es necesario reconocer y confiar en las propias capacidades. “Cambiar el mundo” es un desafío que puede sonar utópico e inalcanzable; pero cuando uno reconoce las propias habilidades y se proyectan pequeños actos que tienen repercusiones positivas sobre otros o el medio, queda demostrado que cada persona tiene posibilidades de contribuir

Así pues, creamos en nuestras propias habilidades y definamos cómo usarlas en beneficio de otros. Por cierto, del mismo modo, este cambio tiene por tanto como base cambiarnos a nosotros mismos, modificando nuestros roles de conducta diaria. Sólo así, con cambio y compromiso indivual es posible un mundo mejor.

 

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