Charlando con Fernando Alberca

Entrevista a Fernando Alberca

Hoy, y dentro de la sección de entrevistas, tenemos entre nosotros a uno de los grandes expertos en educación y desarrollo de la inteligencia, Fernando Alberca. Entre otras cosas Fernando defiende que todos tenemos un magnífico potencial en nuestra mente y que nuestra inteligencia no está tan condicionada por los genes como parece sino que se puede corregir y desarrollar.

Fernando es profesor de la Universidad de Córdoba, fue miembro del consejo escolar del Principado de Asturias y del Ministerio de Educación y Ciencia. Colabora con los más importantes medios de comunicación y es conferenciante asiduo. Además es autor de diferentes libros como Todos los niños pueden ser Einstein o Cuatro claves para que tu hijo sea feliz, ganando el Premio de Ensayo Hoy 2013 por su última obra Nuestra mente maravillosa.

Fernando es un placer tenerte entre nosotros. Empezamos la entrevista:

En estos momentos de profunda crisis ¿podemos hablar de felicidad?

El mejor momento para ser feliz es siempre. No hay circunstancias que lo impidan si aprendemos a serlo de verdad, crecientemente, contagiosamente. La crisis es una oportunidad de limpiar la paja del trigo, quedarnos con lo mejor, con lo de verdad, replantearnos muchas cosas, eliminar las distracciones de la auténtica felicidad, almacenar solo el trigo.

¿Es cierto que todos tenemos talentos?

Muchos. Cada ser humano tiene más de los que conoce. Sobran. Basta con que nos dediquemos a sacar brillo a alguno, aquellos más seguros, los que más felices nos hagan a nosotros y a quienes amamos.

La sociedad actual parece que se decanta a favor de lo racional frente a lo emocional, ¿nos estamos equivocando?

Llevamos equivocándonos desde el siglo XVIII. Ni cabeza ni corazón pueden andar solas. En la actualidad la educación y la cultura están volcadas hacia el hemisferio izquierdo: el racional, lógico, analítico, memoria, atención, lo secuencial, es el que lo clasifica todo. Pero el ser humano no es clasificable, nuestra mente tampoco. Lo más humano de nosotros está en el hemisferio derecho: la creatividad, imaginación, intuición, síntesis. Y nos convertimos en geniales cuando unimos ambos: cuando la imaginación y la creatividad están ordenadas y se racionalizan las emociones y emociona la razón. Ser teóricos y prácticos, emocionales y lógicos. En eso consiste la magia de actuar con genial humanidad. Pero hoy se fomenta desde la escuela lo que nos asemeja a las máquinas: repetición, atención, memoria, la rapidez y las respuestas previstas: no hay quien gane a un ordenador en eso, pero en saber querer, en perdonar..., no hay ordenador que pueda ni acercarse siquiera jamás. El siglo XXI deberá ser el siglo del hemisferio derecho predominante unido al izquierdo: seríamos más felices.

¿Tienen en nosotros el mismo peso los dos hemisferios cerebrales?

Todos tenemos una predominancia, y es buena. Lo importante es ejercitar ambos, que entren los dos en juego en cada resolución de problemas.

Si potenciamos uno de ellos y arrinconamos el otro ¿Qué ocurre?

Que vivimos a medias. La felicidad se obstaculiza e incluso dudamos de que exista. Nada más y nada menos.

Fernando desde tu punto de vista, ¿debiéramos invertir tiempo en mejorar aquello en lo que no somos especialmente talentosos? O por el contario si alguien tiene habilidad en una determinada materia debiera concentrar sus esfuerzos en practicar la misma.

Debemos apoyarnos en nuestros puntos fuertes, seguros, esos que ya hemos comprobado su efecto satisfactorio y nos llega de los demás. Para alimentar nuestra alta autoestima, nuestra seguridad y con ella ejercitar las demás capacidades de nuestra mente maravillosa, con hechos, pequeños pasos: nos sorprenderá lo habilidosos que podemos llegar a ser en lo que creíamos no serlo si damos con el ejercicio adecuado.

La felicidad es la meta de todas las personas; sin embargo no todo el mundo la halla en las mismas cosas ¿por qué esas diferencias?

Muchas cosas generan felicidad, en distintos grados y dosis. Los grandes generadores de felicidad sí son los mismos, aunque a menudo adoptan formas diferentes, simplemente. La felicidad es la verdad, la bondad, la belleza, todo juntas, y sentirse más amado de lo que uno cree que merece al tiempo que siente que ama mucho más de lo que creía que era capaz.

Fernando tu defiendes que todos podemos cambiar nuestros hábitos, ¿cuáles son las claves para realizar ese tipo de cambios?

Tiene su técnica y a menudo en mis libros acudo a ella, porque en efecto podemos cambiar nuestros hábitos: exige un pequeño acto de libertad y empezar por lo pequeño, lo fácil y lo posible. La libertad nos potencia la astucia de dar los siguientes pequeños pasos en el camino que deseamos avanzar. Sustituir algunos sentimientos, entrelazar nuestras emociones, provocar que nuestra cabeza y corazón dirijan nuestros pasos y no nuestras circunstancias o la libertad de otros.

¿Confundimos la motivación verdadera con decirle a alguien: “¡Ánimo, tu puedes!”?

Con expresiones así solo creamos ansiedad, una nueva oportunidad de fracasar. Cuando alguien dice “¡tú puedes!” el protagonista es él, no quien ha de lograr algo. Quien ha fracasado antes no desea que le digamos que se espera de él un cambio que no logra efectuar. Lo que necesita es que le demostramos que ya ha podido algunas veces, que ya es valioso. Buscar cómo demostrárselo. “Eres puntual para algunas cosas, por tanto la puntualidad para el estudio no es un problema”, lo es solo la motivación para estudiar. Desde hace unos veinte años motivamos al revés de cómo deberíamos hacerlo. Solo es posible hacerlo desde la verdad y el alto concepto de la persona a la que queremos motivar, sin proteccionismo, con confianza. 

¿Por qué dices que el optimismo es una necesidad?

Vivir es una necesidad. El pesimista no vive, muere a cada problema un poco más. La vida y la realidad es optimista: los optimistas, no los ilusos o ingenuos, sino los equilibradamente optimistas -es decir, los que también conocen la imperfección de las personas y las cosas- son los realistas.

¿Podemos aprender a ser optimistas?

Se aprende desde pequeño o como todo en educación se puede aprender a cualquier edad aunque la dificultad sea mayor cuanto más hábito pesimista tengamos. Me gusta decir que en educación cualquier momento es el perfecto para comenzar a hacer lo que nunca se hizo y debió hacerse.

¿La felicidad requiere de cabeza y corazón a la par?

Sí, es el resultado del maridaje de la ilusión y la realidad, los sueños y los hechos, lo que se piensa y lo que se hace, lo que se sebe amar y lo que se ama, lo que se quiere ser y lo que se es.

Una vida feliz, ¿es una vida sin conflictos ni traspiés?

No. La felicidad solo puede darse en la vida real y la vida real está llena de dificultades, enfermedad, obstáculos. Y entre ellos la felicidad encuentra la oportunidad de crecer. En las enfermedades y dificultades también se puede amar, sentir amor, crecer: ser feliz. La felicidad es real o no es. En las mismas circunstancias hay quienes son muy felices y otros no: en las mismas circunstancias.

¿Hasta qué punto es bueno que acarreemos con todos los recuerdos que tenemos del pasado?

El optimismo, la confianza en sí mismo, la capacidad de amar y perdonar nos hará mirar más al futuro cuidando el presente, y aprovechar solo lo mejor del pasado, seleccionando los mejores recuerdos para alimentar emociones, renovar la motivación, encontrar las fuerzas, y disfrutar mucho más y durante más tiempo.

¿Es habitual que nos mintamos a nosotros mismos?

Es la especialidad del ser humano que no aprende a descubrir la belleza y la libertad de la verdad. Hemos terminado un siglo dominado por la mentira, y el ser humano ha perdido en ella una oportunidad de felicidad que ha de recuperar en este siglo que empieza. Mentirse alivia, pero no cura, actúa como la droga, la morfina en sus dosis más altas, solo justificada para los moribundos.

¿Por qué aún siendo fiel a los propios sentimientos existen personas que no son felices?

Los sentimientos no somos nosotros. Nosotros somos mucho más. La felicidad lo engloba todo. Y además sentimientos hay verdaderos y falsos. Debemos ser fieles solo los sentimientos que nos hagan felices de verdad, más tiempo, atemporalmente.

¿Necesitamos de los otros para ser felices?

La felicidad es contagiosa y creciente. Si se tiene se difunde. La podemos detectar en personas que hacen felices a otras. Nadie puede ser feliz solo, sin hacer feliz a muchos. Por eso una forma de conseguirla es no buscando la felicidad para nosotros sino intentar hacer feliz a alguien: es la forma indirecta más directa de conseguirla.

¿Qué les diría a las personas que se consideran torpes?

Que no me conocen ni se conocen. El más torpe de los humanos es sobradamente inteligente para resolver el más complejo de los problemas: la auténtica felicidad. Einstein, Beethoven y Steve Jobs tenían el mismo corazón y la misma cabeza que el resto de seres humanos. Y además los tres se creyeron muchos años personas extraordinariamente torpes: ¡qué error!, visto con perspectiva, ¿verdad?

Es famosa tu frase: “racionalizar el corazón y emocionar la cabeza” ¿Qué quieres decirnos?

Cuando veamos claramente que sentimos una emoción muy fuerte y deseo de hacer algo es hora de pasarlo por el tamiz de la razón, ver si nos llevará a una real felicidad no momentánea, cuáles son sus consecuencias negativas y positivas en nosotros y los demás, antes de decidir actuar. Si por el contrario, vemos con claridad que nos convendría hacer algo, entonces hemos de provocar que entren en juego las emociones, buscar en nosotros emociones que se unan a la decisión que vemos razonable tomar. Sin emoción no la disfrutaremos, ni la llevaremos a cabo con intensidad o la que podríamos. Nuestra vida será más rica uniendo razón y emoción, cabeza y corazón en todo. Haciendo más caso a nuestra cabeza cuando nuestro corazón esté entusiasmado y a este cuando la razón marque una clara decisión.

Solemos enfrentarnos a los problemas sin hacerlo desde todos los ángulos posibles ¿lo hacemos así por comodidad o por ignorancia?

Por prisa. Las cosas más importantes requieren su tiempo y si son verdaderamente importantes pueden esperar. A veces quizá haya que preguntar a un fiable consejero si lo encontramos.

Nos apoyamos en la parte del cerebro que nos es fácil ejercitar ¿Alcanzar el éxito, las metas propuestas depende del uso de ambos hemisferios cerebrales?

Depende de la unión de ambos. Para todos los problemas solemos emplear ambos en parte. Pero para los más complejos se hace necesario emplear la conjunción de ambos más a fondo. Tenerlos ejercitados ambos y su coordinación para cuando hace falta resolver los mayores problemas y dar con las más ricas soluciones.

Comentas que el que se adapta a todo, no se adapta a nada ¿cómo es posible eso?

No podemos abarcarlo todo en el exterior de nosotros. Podemos ser completos pero seguir siendo como somos. Podemos ser zurdos o diestros, no debemos ser ambidextros. Pero siendo zurdos o diestros, emplear los dos hemisferios. Vemos con mayor seguridad con el ojo derecho o izquierdo, pero vemos por los dos y la conjunción de ambos nos permite ver más y mejor.

¿Qué es el éxito para Fernando Alberca?

El único éxito que merece la pena es la felicidad compartida, encontrar la plenitud.

¿Adolece la sociedad actual de falta de ternura y sensibilidad?

No sabe lo que es, lo que puede dar al ser humano y a la convivencia, a la libertad y a la felicidad de todos, y lo peor es que ni siquiera le interesa descubrirlo.

El amor es ciego ¿se exagera lo positivo frente a lo negativo?

El amor no es ciego, sino todo lo contrario. El amor lo llena todo de luz. Quien ama ve todo, incluso lo que no aman a alguien no logran ver. Quien más quiere a alguien, le conoce mejor, aunque valora más lo positivo que lo negativo. Lo malo es que el amor, que lo ve todo y no puede quedarse ciego, sí puede quedarse mudo he escrito en algún libro, y entonces no se manifiesta cuanto se ama y acaba pareciendo que no se ama y confundiendo el amor.

¿Tenemos que aprender a querer y a dejarse querer?

Ambas cosas, pero empecemos por lo primero: desinteresadamente, sin esperar nada a cambio. Nos cambiaría la vida y nos querrían mucho más.

Un consejo para los lectores de Devivencias

Empezar hoy lo que desean y les harán verdaderamente felices: en algunos de mis libros pueden descubrir cómo. Solo para eso los escribo.

 

Fernando, muchas gracias por tus respuestas! Seguro que nuestros lectores pueden sacar mucho en limpio de todas ellas.

Si queréis tener más información o seguir más de cerca a Fernando lo podéis hacer en su web o en su Twitter

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