Charlando con Rubén Turienzo

Entrevista a ruben turienzo

Este viernes tenemos entre nosotros a Rubén Turienzo. Rubén, al que podemos definir como alfarero de sonrisas, traficante de buen rollo, pintor de esas pequeñas arrugas que salen al lado de los ojos, escultor de momentos ilusionantes, tahúr de actitud y fotógrafo del ánimo. Nos viene a hablar hoy precisamente de eso, del ánimo y de cuáles son las claves para conquistar y mantener una actitud optimista y positiva ante la vida.

Unas claves que han plasmado de manera especialmente gráfica y amena en su nueva obra literaria que lleva por título Smile. El arte de la actitud positiva. Y en este sentido te hacemos una pregunta: ¿realmente te comprometes con tu felicidad? Si no es así, escucha lo que nos dice Rubén Turienzo.

Rubén es para nosotros un placer tenerte en Devivencias y que nos brindes esta entrevista para que conozcamos un poco mejor como podemos conseguir esa actitud Smile. ¡Empezamos!

 

Los optimistas, a diferencia de lo que se cree, suelen manejar varias opciones. ¿Es importante tener siempre un plan B, prever que las cosas pueden fallar?

El verdadero optimismo no confía en que todo se arreglará solo, sino en que debe tomarse las riendas de la situación, y por lo tanto, arreglarlo con acciones, prever el peor escenario y estar preparado para solventarlo.

Una de las claves de la felicidad está en querer lo que uno hace y no tanto en hacer lo que uno quiere, ¿cómo se consigue esto?

Descubriendo aquella parte que te apasiona, que te ilusiona y que te llena de ganas. ¿Qué es aquel elemento que te ilumina dentro de todas tus rutinas? Si no encuentras algo, es mejor que te plantees un cambio. Si lo encuentras, que es lo habitual, poténcialo, disfrútalo y no lo entierres bajo la queja generalizada.

En muchas ocasiones lo perfecto es enemigo de lo bueno, ¿con la felicidad ocurre lo mismo?, ¿nos empeñamos en buscar lo perfecto despreciando lo bueno que tenemos a nuestro alrededor?

La felicidad son instantes, no épocas, y por lo tanto, erramos cuando queremos construir la felicidad como si fuese un mañana en el que todo salga y nos vaya a la perfección. Hay que descubrir los pequeños instantes del día, la conversación con nuestros hijos o padres, las risas inocentes con tu pareja, los besos, los mimos, las puestas de sol, el tomarse algo con los amigos, la celebración de las pequeñas cosas en definitiva. Cosas que curiosamente no las tenemos en cuenta al pensar en ese futuro lleno de felicidad plena y que si no las cuidamos hoy, no estarán de ninguna manera mañana.

¿Hasta qué punto somos responsables de nuestra felicidad?

Somos plenamente responsables. Todo depende de la actitud con la que nos enfrentamos a las cosas y esa actitud depende de nosotros. Según los estudios la mitad de nuestra felicidad depende exclusivamente de nuestra actitud ante la vida. E incluso, la otra mitad, que se divide entre la predisposición genética y las condiciones de vida, en mi opinión, también son influenciables por nuestra forma de ver la vida. Es decir, claro que te pueden suceder episodios negativos y que la vida no es fácil, pero está en tu mano quejarte o tomar acción, ¿o acaso no te has dado cuenta de que todo comienza a solucionarse o a pasarse cuando actúas?

¿Debiéramos tomarnos la vida menos en serio?

Esa es una de las claves fundamentales de la actitud positiva. Dejar de tomarnos todo tan a la tremenda. Creer que la vida es injusta, frustrarnos por los inconvenientes, llenarnos de ira por temas intrascendentes... Cada instante que pasas siendo alguien lleno de tristeza, rabia o ira es un instante que no eres feliz.

¿Tener objetivos en la vida facilita que seamos felices?

Así es. Necesitamos los objetivos como algo primordial ya que si no tenemos objetivos retadores y que nos supongan un esfuerzo y un horizonte claro, la apatía y el conformismo se apoderan de nosotros. La felicidad no es algo que aparece, es algo que se conquista.

¿Por qué es importante acotar el tiempo en la conquista de objetivos?

El tiempo suele ser una de esas variables que se nos olvida a la hora de gestionar nuestros objetivos y sin embargo, es esencial. No acotar los tiempos es sinónimo de procrastinar, es decir, dejar las cosas para más adelante y así tener una puerta de escape ante los inconvenientes escudándonos en excusas temporales “el lunes empiezo”, “en septiembre empiezo” o “en mi próxima vida empiezo”

 ¿Tener una actitud positiva es sinónimo de ignorar los problemas?

Todo lo contrario, es no dejar que esos problemas nos amarguen la vida y creen poso en nuestras vidas. Actitud positiva es enfrentarse y eliminar los problemas.

¿Hasta qué punto las expectativas influyen en los resultados?

Creas aquello en lo que crees. Con matices, por supuesto, pero si no lo visualizas, no serás capaz de construirlo.

¿Cuál es la clave para conseguir una actitud positiva?

La clave fundamental es creernos merecedores de una buena vida. Hay personas que todos los días se fustigan con sus miedos y sus creencias limitantes. Es fácil ser así y decirte a ti mismo que no vales o que no lo vas a conseguir. Por eso la actitud positiva comienza por confiar en nosotros, creer que lo merecemos y apostar por nuestras capacidades. Y a partir de ahí... Smile.

¿En función de qué actuamos: de lo que quieren que seamos, por lo que quisiéramos ser o por lo que somos?

Más de la mitad de las cosas que hacemos las ejecutamos por cómo queremos que nos vea el resto, es decir, por la proyección de lo que creemos que los demás o la sociedad espera de nosotros.  Eso limita por supuesto el cómo somos realmente, al menos, en la mitad de nuestro día. Como siempre suelo decir, es triste el conformismo de “es que yo soy así” pero más triste es llegar a la conclusión del “es que tengo una vida que no quería”.

¿Tener una actitud negativa en la vida implica conformismo?

Así es. Como hemos visto en alguna pregunta anterior, es más sencillo conformarnos y alegar excusas o justificaciones para no ser felices, alcanzar nuestras metas o cambiar. La actitud negativa vence cada vez que creemos que el día de hoy no puedo hacer nada por mejorarlo.

¿Por qué nos empecinamos tanto en tener la razón?

Porque queremos ser infalibles. Confundimos el desconocer algo con la incompetencia, el equivocarse con la invalidez y el ceder con el sometimiento. El inconveniente es que en la mayoría de las ocasiones, en la lucha por tener razón perdemos el éxito de disfrutar con quien tenemos delante, o incluso de nuestra vida.

¿Crees que el tiempo coloca a cada uno en su sitio?

Bueno, el tiempo es una constante inexorable y se le puede achacar casi cualquier cosa, pero no eso. Lo que nos pone en nuestro sitio son nuestros actos. El tiempo no es un juez de lo que hemos hecho, sino un testigo de las consecuencias.

¿De qué forma ocultamos nuestras incongruencias?

Bueno, la llamada disonancia cognitiva es la desarmonía entre dos pensamientos. Por ejemplo “quiero disfrutar de un verano tranquilo y relajado” y “quiero estar este verano con toda la familia” ambos pensamientos tienen razón y ambos por separado te harían feliz, pero esa incongruencia mental da como consecuencia que por querer satisfacer a ambos y proyectar supuesta coherencia, acabas teniendo un verano en el que no te relajas y además te sientes mal al no haber podido ver a toda la familia. Debemos atrevernos a elegir y como con toda elección, a descartar.  

¿La vida es complicada o nos la complicamos?

Indudablemente nos la complicamos. Ya sea por comodidad, por errores del pasado o buscando un reconocimiento personal, acabamos por crear una realidad llena de situaciones de estrés. Mira, por ejemplo, estás con los amigos y a alguien se le olvida el móvil encima de la mesa y siempre hay quien se lo guarda para dar un susto o gastar una broma. Realmente lo que se esconde es el reconocimiento del “yo te he salvado”... ¿Hacía falta generar tanto estrés? Pues así es la vida. Simplificar es el primer pilar de la actitud positiva y del modelo Smile.

¿Es necesario relativizar lo que nos acontece?

Los problemas no son problemas hasta que nosotros los convertimos en problemas. Y somos expertos en convertirlos en grandes problemas. Esto sucede porque imaginamos siempre la peor de las consecuencias y por lo tanto, sufrimos mentalmente el peor escenario. Cuánta gente cuando ya ha pasado todo sin consecuencias dice eso de “Ya... ¿Y si hubiese?” o “¿Y si esto lo hiciese todo el mundo?” En el fondo están proyectando sus miedos. Una vez más, buscando tener razón en vez de disfrutar que no ha habido problema.

¿Qué logramos haciéndonos las víctimas y comparándonos con los demás?

Creemos que al ser víctimas nos garantizamos una excusa para no hacer nada o una justificación para tener una vida mediocre. “Es que yo lo he pasado muy mal” suelen decir. Bueno, peor vida tuvo Mandela y cambió el mundo. Si quieres compararte con otras personas que siempre sean referentes y personas de quien puedas aprender.

¿Sin ilusión se puede emprender algún camino?

Ilusión, pasión y energía. Sin estos elementos puedes comenzar a andar, pero pronto tendrás sed, te dolerán los pies, buscarás dónde poder darte la vuelta o buscar un atajo. Muévete por un reto que te apasione, que te ilusione, que te llene de energía... o no te muevas mientras buscas un nuevo reto. ¿Sabes por qué? Porque si fallas en tu primer intento además te convencerás de que ya no merece la pena volver a hacerlo.

¿Qué es el éxito para Rubén?

Poder irme a la cama, refugiarme en los brazos de mi pareja y dibujar una sonrisa contándonos el día habiendo dejado todos los asuntos pendientes.

¿Cuál es tu palabra favorita?

Algarabía. Me gusta como suena, el bullicio que me evoca y el ruido provocado por personas entusiastas hablando, riendo y compartiendo. En la algarabía se encuentra la verdadera música, la de los momentos compartidos.

Un consejo que darías a alguien que está atravesando una mala situación

Que recuerde que ya superó situaciones difíciles en el pasado. La vida no es fácil, pero puede hacerla sencilla si elimina los excesos o aquello que le resta y focaliza su energía en aquello que realmente es importante. Y lo más importante... Que su actitud será reflejo de sus consecuencias.

 

Rubén, sin  más agradecerte tu presencia en Devivencias. Y tal y como dices en tu libro Sonríe, sé feliz y da el salto.

A los que quieran saber más sobre Rubén Turienzo puede localizarlo en su web, facebook o twitter.

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