Reflexiones sobre la vida

reflexiones sobre la vida

Algunas reflexiones sobre la vida

Desde Devivencias queremos compartir en esta ocasión algunas reflexiones sobre la vida, y también sobre la muerte. Dos caras de la misma moneda, y es que sin la una no se entendería la otra.

Y aquí surge la primera reflexión. La vida es dual. Así pues, no podríamos entender el bienestar sin el malestar, del mismo modo que el día no existiría sin la noche, el frio sin el calor, la tranquilidad sin las preocupaciones… aunque como una vez leí; ¿quién sabe lo que los problemas pueden hacer por ti? Quizás una seria y profunda reflexión sobre nuestra vida nos podría arrojar mucha luz.

En cualquier caso en la vida hay ciertas cosas que te vienen dadas, sin embargo, el tipo de persona en que nos convertimos debería ser el resultado de una decisión íntima y consciente, no solo la consecuencia de las circunstancias que nos toca vivir y que nos afecta a lo largo de nuestra existencia. Desde esta libertad interior, ejercitando nuestra capacidad de reflexionar, tenemos más posibilidades de encontrarle un sentido a la vida, a nuestra vida.

Pero en cualquier caso, ¿para qué vivimos? Hacernos, y sobretodo respondernos, a esta pregunta de vez en cuando puede resultar fundamental para centrarnos en lo importante, para no perder el foco. Evidentemente resulta más fácil preguntarse que puede hacer la vida por mí que qué puedo hacer yo por la vida. La segunda cuestión es más comprometedora, pero a la larga es un resorte motivacional mucho más potente.

En cualquier caso encontrar un sentido a la vida pasa en gran medida por encontrárselo a la muerte. La muerte nos viene dada, como la vida. Igual que nadie nos preguntó si queríamos vivir, nadie nos preguntará si queremos morir. Siendo así, tendremos que empezar a estar en este mundo con la idea de que tarde o temprano hay que abandonarlo. Entonces, es cuando nos damos cuenta que no todo lo que está alrededor de la muerte es malo. Séneca nos apuntaba las siguientes claves:

·         Solo aprovecharemos la vida bien, si tenemos cierta capacidad de desapego respecto de ella, es decir, si aceptamos la muerte.

·         Igualmente, sacaremos partido a la vida si la sentimos intensamente, extrayendo su jugo a cada instante.

·         Importa más la calidad que la cantidad.Vivir por vivir, es morir lento

·         Un vida que merece la pena es un vida buena

 

De las palabras de Séneca podemos deducir que nuestra mejor alternativa es centrarnos en la vida, no en la muerte. Fernando Savater aseguraba lo siguiente:

 

Sea temida o deseada, en sí misma la muerte es pura negación, reverso de la vida que por tanto de un modo u otro nos remite siempre a la vida misma, como el negativo de una fotografía está pidiendo siempre ser positivado para que lo veamos mejor. Así  la muerte sirve para hacernos pensar, pero no sobre la muerte, sino sobre la vida.”

 

Acerca de la vida Osho también tiene algunas reflexiones que consideramos relevantes. Destacamos:

·         La vida es vivir. No es una cosa, es un proceso. No hay forma de conocer lo que es la vida más que viviendo, estando vivo, fluyendo, discurriendo con ella. Si buscas el significado de la vida en algún dogma, en una determinada filosofía, en una teología, da por seguro que te perderás lo que es la vida y su significado.

 

·         La vida es inseguridad. A cada momento se dirige hacia una inseguridad mayor. Es un apostar. Uno nunca sabe lo que va a suceder. Y es hermoso que uno nunca lo sepa. Si fuera predecible, no valdría la pena vivir la vida. Si todo fuera como te gustaría que fuese y si todo fuera una certeza, no serías un hombre, serías una máquina.

 

·          La vida es un misterio. Cuanto más la conoces, más bella es. Llega un momento cuando, de repente, empiezas a vivirla, empiezas a fluir con ella.

 

·         La vida es un arte... has de sentirla. Es como el caminar por una cuerda floja.

 

·         La mejor forma de perder la vida es tener una cierta actitud ante ella.Las actitudes tienen su origen en la mente, y la vida supera la mente. Las actitudes son nuestras creaciones, son nuestros prejuicios, nuestras invenciones. La vida no es creada por nosotros; al contrario, nosotros somos sólo ondas en el lago de la vida. ¿Qué clase de actitud puede tener una ola con respecto al océano?  

 

·         Depende de ti.La vida en sí misma es un lienzo en blanco, se convierte en cualquier cosa que tú pintes en él. Puedes pintar infelicidad, puedes pintar felicidad.

 

Otro punto importante de reflexiónsobre la vida es el efecto y la actitud que debemos de tener ante determinados factores que se encuentran fuera del alcance de nuestro control. En es este sentido, la capacidad de aceptar la vida tal y como viene, tal y como es nos acerca a la felicidad.

La aceptación no tiene nada que ver con la resignación. El resignado asume su derrota sin haber luchado. El que acepta sabe que ha batallado hasta el final. Entre las implicaciones prácticas que tiene la aceptación se encuentran:

·         La tranquilidad de concienciade saber que hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos.

·         La posibilidad de pasar página, centrar nuestros esfuerzos e ilusiones en nuevos proyectos y desafíos.

La aceptación es más que una estrategia personal, la aceptación es una filosofía existencial. Desde ella la vida se ve de otra manera. El pensador chino Lao Tsé aporta varias reflexiones acerca de esta filosofía de vida:

·         Si quieres ser todo, acepta ser parte. Si quieres ser recto, acepta estar torcido. Si quieres ser pleno, acepta estar vacío.

·         Cuando comprendas que nada falta, el mundo entero te pertenece

·         No des al mal nada a que oponerse y desaparecerá por sí mismo.

·         Lo duro y lo rígido se quebrará. Lo suave y lo flexible prevalecerá.

Y es que muchas veces perdemos la capacidad de disfrutar de algunas cosas, personas y relaciones simplemente porque no las aceptamos tal y como son. No se trata de que tengamos que estar de acuerdo con ellas, simplemente se trata de que no nos empeñemos en cambiarlas. La aceptación del mundo, de la vida, de las cosas, de lo que sucede y nos sucede, pasa de inicio a fin por la aceptación de uno mismo, de sus carencias y limitaciones.

Esta actitud nos prepara para afrontar de forma realista futuros desafíos y por encima de todo nos conecta con la verdadera esencia de nuestra existencia. Según Russell “la actitud precisa es hacer todo lo que podamos encomendando su éxito al destino

Pero una reflexión que entendemos como clave es que debemos aprovechar cada momento al máximo de nuestras posibilidades. Nuestro tiempo es importante porque nuestra vida lo es. Nuestro tiempo es tiempo de vida o, si se prefiere, tiempo hasta la muerte. No sabemos con certeza, cuestiones de fe al margen, si hay vida después de la muerte. Sí sabemos, en cambio, que hay vida antes de la muerte y hay que aprovecharla. En una de sus reflexiones sobre la vida Schopenhauer decía:

El día de hoy no viene más que una sola vez y nunca más, pero nos imaginamos que volverá mañana. Sin embargo, mañana es otro día que tampoco llega más que una vez.”

En definitiva, hemos de aprovechar el tiempo, y el único tiempo sobre el que realmente podemos actuar es el presente. El tiempo es la vida; si perdemos el tiempo, perdemos la vida. El tiempo es un regalo. Lo peor es que cuando tomemos conciencia puede ser demasiado tarde. Séneca lo expresaba así esta reflexión:

Qué olvido tan necio de nuestra condición mortal el intentar diferir los buenos propósitos para el año 50 o 60 de nuestra vida” Los 50 o 60 de Séneca son nuestros 70 u 80, pero el mensaje y la reflexión siguen inalterados.

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