Me siento sola y estoy sola

Dentro de lo que se entiende normalmente por soledad. Tengo a mis padres a una medio amiga interesada y conocidos que veo de pascuas a ramos, los hijos de puta del trabajo y para de contar. Hay algo en mí que atrae el mal jeje, debe ser eso. Sé que carezco de carisma, que soy demasiado "dulce"... pero hay muchas personas peores que yo que no están tan solas, así que no es motivo. Sufro en mis carnes un abandono que no es normal, a veces creo que me echaron una maldición al nacer. ¿Saben qué es que tus hermanos y familiares te desprecien...? Os aseguro que pocas cosas hay más dolorosas, yo no las he conocido. Y lo peor es que sin ningún motivo, ¿cómo no estar mal entonces? Pero no puedes ir soltando eso por ahí, porque encima te tachan de malvada, rarísima, etc. Nos movemos por apariencias y tópicos, y el mío es nefasto. Mi nombre es fracaso y ve diciéndole al personal que mire el interior... No voy a hablar de lo que me parece el mundo y de la falta de moral etc porque paso de parecer una beata (y ni soy religiosa). Pero a veces pienso que nunca voy a encontrar a nadie que comparta mi filosofía de vida. Encima está el tema del arroz que se pasa, y esa necesidad tan grande de tener que dar amor a troche y moche que se me escapa de las manos, y termino dando afecto a quien no debería. Pero es que luego me digo que qué vida tan triste si no puedes ni ser recordado. Antes tenía más orgullo "honor", ahora paso de esas cosas, tonterías, lo único que importa es confiar en que vas a gustar, y yo hace años que no confío en eso. Si es que alguna vez he llegado a confiar. Desde niña soy rara, sé que en parte es por cómo he sido educada, pero también en parte por mi sensibilidad. Y los psicólogos dirán "ámate y te amarán"; tengo una especie de orgullo de perro verde que sale en mi defensa en estas ocasiones: defensa mental, pues casi nunca me defiendo en los ataques, y así me va. Simplemente no puedo, no fui educada para tener derechos propios. Lo mío es nacer para escuchar a otros... Y me avergüenza a mí edad no ser capaz de mandar a freir puñetas a un/a imbécil sin más comeduras de tarro. Luego me digo, que si tuviera más "carácter" igual podrían quererme más, incluida mi familia; pero luego me digo ¿y qué clase de familia sería la que me querría solo por eso? Y me vuelvo a deprimir. Qué mala es la soledad perpetua. Gracias.

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Mi soledad.

Buenas noches a todas las personas que lean lo que a continuación voy a escribir.

Son las once de la noche del viernes 10 de abril de 2015, en España.

Me llamo Jorge y tengo 43 años.

Desde la infancia he sufrido de una gran timidez, quizás sin llegar a ser fobia social. La timidez extrema (fobia social) es un problema relacionado con una emoción humana: la ansiedad. Mi timidez se ha ido corrigiendo con el paso de los años.

A lo largo de mi vida he tenido etapas, muy largas, de soledad bastante extrema, alternados con periodos en los que he tenido pareja, incluso estuve casado dos veces.

A los 27 años, estando todavía soltero pero ya con mi tercera pareja, fui diagnosticado de trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), un problema también relacionado con la ansiedad. El TOC afecta a más de 100 millones de personas en todo el mundo. No es una enfermedad mental.

El TOC es la quinta enfermedad más discapacitante según la Organización Mundial de la Salud.

Este problema acabó con mi vida profesional. Era funcionario de carrera. Estoy jubilado de por vida y cobro una pensión contributiva.

Superé el TOC hace un año aproximadamente, ya casi no tengo síntomas. Quince años viviendo, literalmente, en el infierno.

Durante ese periodo de tiempo, como siempre a lo largo de mi vida, hubo años de soledad muy extrema y periodos de convivencia en pareja, pues, teniendo esta enfermedad, fue cuando me casé (y por dos veces). Es obvio que jamás oculté a mis parejas que tenía TOC, eso hubiera sido muy inmoral. El TOC no tuvo nada que ver en la ruptura o finalización de esas relaciones sentimentales.

Desde hace un tiempo vivo, de nuevo, en soledad, en soledad abrumadora.

Hoy, por ejemplo, no he tenido la oportunidad de poder hablar con nadie, ni siquiera de forma virtual, a través de esta red de redes. No ha sonado el teléfono móvil. Mi cuenta de correo electrónico no tiene ningún mensaje nuevo. Para oír el sonido de una voz humana estoy escuchando canciones en esta máquina.

Si has leído todo esto, te lo agradezco de todo corazón, pues tú has sido, de alguna forma, mi compañía durante un par de minutos, solo pedía eso.