Mi soledad.

Buenas noches a todas las personas que lean lo que a continuación voy a escribir.

Son las once de la noche del viernes 10 de abril de 2015, en España.

Me llamo Jorge y tengo 43 años.

Desde la infancia he sufrido de una gran timidez, quizás sin llegar a ser fobia social. La timidez extrema (fobia social) es un problema relacionado con una emoción humana: la ansiedad. Mi timidez se ha ido corrigiendo con el paso de los años.

A lo largo de mi vida he tenido etapas, muy largas, de soledad bastante extrema, alternados con periodos en los que he tenido pareja, incluso estuve casado dos veces.

A los 27 años, estando todavía soltero pero ya con mi tercera pareja, fui diagnosticado de trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), un problema también relacionado con la ansiedad. El TOC afecta a más de 100 millones de personas en todo el mundo. No es una enfermedad mental.

El TOC es la quinta enfermedad más discapacitante según la Organización Mundial de la Salud.

Este problema acabó con mi vida profesional. Era funcionario de carrera. Estoy jubilado de por vida y cobro una pensión contributiva.

Superé el TOC hace un año aproximadamente, ya casi no tengo síntomas. Quince años viviendo, literalmente, en el infierno.

Durante ese periodo de tiempo, como siempre a lo largo de mi vida, hubo años de soledad muy extrema y periodos de convivencia en pareja, pues, teniendo esta enfermedad, fue cuando me casé (y por dos veces). Es obvio que jamás oculté a mis parejas que tenía TOC, eso hubiera sido muy inmoral. El TOC no tuvo nada que ver en la ruptura o finalización de esas relaciones sentimentales.

Desde hace un tiempo vivo, de nuevo, en soledad, en soledad abrumadora.

Hoy, por ejemplo, no he tenido la oportunidad de poder hablar con nadie, ni siquiera de forma virtual, a través de esta red de redes. No ha sonado el teléfono móvil. Mi cuenta de correo electrónico no tiene ningún mensaje nuevo. Para oír el sonido de una voz humana estoy escuchando canciones en esta máquina.

Si has leído todo esto, te lo agradezco de todo corazón, pues tú has sido, de alguna forma, mi compañía durante un par de minutos, solo pedía eso.

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